Estudio: Análisis detallado de la terapia de reemplazo de la nicotina

Un informe publicado en Internet el 10 de enero en la revista Tobacco Control tuvo mucha publicidad, y muchos títulos sugerían que la terapia de reemplazo de la nicotina es ineficaz para tratar la dependencia al tabaco.

El estudio se centró en la reincidencia entre las personas que habían dejado de fumar mediante la terapia de reemplazo de la nicotina (con o sin ayuda profesional) o sin terapia de reemplazo de la nicotina. La cohorte de 787 personas, cuyo tamaño disminuyó con el transcurso del tiempo, se creó en 2001, y en 2003 y 2006 se realizaron entrevistas telefónicas.

El informe consta de las personas que, en la primera encuesta o en la encuesta de seguimiento, habían dejado de fumar durante los dos años anteriores y habían realizado la entrevista en la tanda posterior. Los investigadores concluyeron que el índice de reincidencia entre las personas que habían dejado de fumar era el mismo independientemente de si habían utilizado la terapia de reemplazo de la nicotina para ayudarlos en sus intentos de abandono del tabaco.

Limitaciones del estudio

Un análisis más profundo de este estudio indica limitaciones serias.

En primer lugar, en la mayoría de los ensayos clínicos aleatorizados sobre abandono del tabaco existe un índice de reincidencia similar entre las personas del grupo activo o del grupo del placebo después de dejar de tomar los medicamentos. La diferencia de abstinencia al tabaco después de un año se relaciona con una mayor eficacia al finalizar el tratamiento con medicación en comparación con el tratamiento con placebo. Por lo tanto, no sorprende que no exista diferencia de reincidencia en este estudio.

También hay dos sesgos en juego:

  • Sesgo de selección. Las personas que optaron por utilizar la terapia de reemplazo de la nicotina y/o el asesoramiento son más propensas a ser más adictas y, por lo tanto, más propensas a la reincidencia.
  • Sesgo de memoria. Los fumadores que reportan haber dejado de fumar de golpe recuerdan los intentos de abandono que han durado más tiempo y logrado mayor éxito, y olvidan los intentos de menor duración. Las personas que dejaron de fumar con medicamentos suelen recordar mejor todos los intentos de abandono asistidos —tanto los que no duraron mucho como los que fueron exitosos. La falta de control del sesgo de memoria puede generar la conclusión errónea de que no existe diferencia en la abstinencia al tabaco entre las personas que abandonan de golpe y las personas que abandonan con medicamentos.

Consideraciones prácticas

Varios estudios poblacionales determinaron que la terapia de reemplazo de la nicotina tiene efectos positivos en la población, aunque otros estudios no indican dichos efectos. Sin embargo, los ensayos controlados y aleatorizados de todos los medicamentos aprobados para tratar la dependencia al tabaco han logrado mayor seguridad y eficacia en comparación con el placebo.

Dicho esto, podemos concluir que cuando se los utiliza correctamente —en la dosis correcta y durante el periodo de tiempo adecuado— los productos de reemplazo de la nicotina ayudan a las personas a dejar de fumar. La prevención de la reincidencia es otro tema que se ve afectado por varios factores.

Como profesionales de atención médica, podemos aumentar las probabilidades de que una persona deje de fumar y mantenga la abstinencia al tabaco con el transcurso del tiempo mediante la adaptación de los medicamentos de sus necesidades y un seguimiento adecuado.

El tratamiento vale la pena

Otro argumento que han sostenido los investigadores del estudio es que los programas de seguro del gobierno no deberían ofrecer cobertura de medicamentos a expensas de las iniciativas de control del tabaco. Sin embargo, una nueva investigación realizada por The George Washington University School of Public Health and Health Services indica que la cobertura del tratamiento contra la dependencia al tabaco en el programa Medicaid de Massachusetts logró un ahorro significativo de costos — por cada $1 gastado en tratamiento, el programa ahorró un promedio de $3.12.

Esto indica que la inversión en programas de tratamiento puede ayudar a los fumadores a dejar de fumar, lo que a su vez puede generar una menor cantidad de admisiones hospitalarias por problemas relacionados con el tabaco y ahorros significativos para Medicaid. Estos ahorros podrían aplicarse para incrementar la disponibilidad del tratamiento y para otras iniciativas de control del tabaco.