Cigarrillos electrónicos: ¿un milagro o un peligro para la salud pública?

17Nov2011-blog150-photo1

Nota del editor: Esta publicación de blog fue adaptada con el permiso del blog Expert Voice (Voces de expertos) de la Sociedad Americana del Cáncer.

La Administración de Drogas y Alimentos de los EE. UU. (FDA) anunció recientemente que está llevando a cabo lo necesario para regular los cigarrillos electrónicos (E-cigs) como productos del tabaco. Varias agencias reguladoras de otros países han tomado medidas similares.

Los cigarrillos electrónicos se asemejan a un cigarrillo estándar, pero utilizan una batería y un atomizador para calentar una solución que, al inhalarse, emite nicotina vaporizada para el usuario. Han sido descritos como una respuesta milagrosa a los devastadores efectos del cigarrillo pero, también, como un grave peligro para la salud pública.

Como sucede con muchos productos que son muy celebrados (o vilipendiados), la verdadera naturaleza de los cigarrillos electrónicos se sitúa en algún punto intermedio.

Puntos de vista opuestos

Entre los beneficios que los defensores de los cigarrillos electrónicos señalan, se incluyen los siguientes:

  • emiten nicotina, pero sin muchas de las más de 7000 sustancias químicas adicionales que produce un cigarrillo común encendido,
  • no producen humo de cigarrillo de segunda mano,
  • se asemejan a los cigarrillos comunes; esto provee las mismas sensaciones visuales y táctiles (por ejemplo, tomarlo de cierta manera, la punta incandescente, la exhalación del humo, etc.) a las que muchos fumadores de cigarrillos están acostumbrados (o de las que son psicológicamente dependientes),
  • tienen el potencial de ayudar a los fumadores de cigarrillos que desean abandonar el hábito.

Quienes manifiestan inquietud respecto de los cigarrillos electrónicos advierten acerca de la falta de datos científicos sobre los siguientes aspectos:

  • la seguridad: los usuarios no pueden estar seguros de qué están inhalando, puesto que los cigarrillos electrónicos aún no se han evaluado en forma cabal e independiente; y como numerosas compañías se encargan de su manufactura, no existen controles de calidad en los procesos de producción,
  • su efectividad como ayuda para abandonar el hábito de fumar,
  • su capacidad de emitir nicotina suficiente para satisfacer el síndrome de abstinencia,
  • el efecto del vapor de segunda mano,
  • el hecho de que su consumo podría incentivar a que alguien no abandone el hábito (y utilice únicamente cigarrillos electrónicos cuando se encuentra en ambientes donde no se permite fumar),
  • la posibilidad de que los jóvenes lo utilicen como una puerta para empezar a consumir cigarrillos comunes.

Al observar estas listas, es fácil entender por qué los cigarrillos electrónicos generan tanta controversia.

Suministro de evidencias científicas

Existe una única solución para resolver esta controversia y en última instancia mejorar la salud pública. Esta solución, según hemos aprendido desde hace más de dos siglos de avances en salud pública, consiste en poner a la ciencia en práctica.

Únicamente si obtenemos datos firmes e independientes podremos, y tendremos la obligación, de tomar decisiones y realizar recomendaciones en función de las evidencias. Un grupo internacional de respetados científicos recomendó recientemente esta línea de acción, y definió una agenda de investigación clara para determinar la seguridad y la efectividad de estos dispositivos (1).

Tomar otras medidas (desarrollar políticas de salud pública en función de las opiniones y anécdotas) no servirá adecuadamente a la sociedad y, a la larga, perjudicará ambos puntos de vista.

Los cigarrillos electrónicos pueden efectuar una importante contribución a la salud pública al ayudar a algunos fumadores a abandonar el hábito, pero es probable que no sean una panacea superior a cualquier otra herramienta contra el tabaquismo conocida hasta el momento.

Esperamos que las investigaciones y los procesos de regulación avancen con rapidez. Si se demuestra que los cigarrillos electrónicos no son seguros ni eficaces, procuramos continuar con otros métodos que puedan disminuir los terribles efectos atribuidos al cigarrillo. Si se demuestra que son realmente seguros y eficaces, los fumadores podrán añadirlos a un menú de métodos que pueda derribar el hábito y prolongar sus vidas.

Referencia

  1. Etter JF, et al. Electronic nicotine delivery systems: A research agenda. Tobacco Control. 2011;20:243.